Diez cosas que evitar en Facebook

Mucha gente reconoce el potencial económico de Facebook , así que resulta muy conveniente manejar con gracia y soltura esta red social. Vamos con unos consejos.

Diez cosas que evitar en Facebook (y similares)

Facebook es sin duda la red social más importante hoy en día y su influencia en muchos aspectos de nuestra vida, desde recomendaciones culturales hasta debates políticos. Es de sobra conocido, por otra parte, que incorporar contenido a Facebook y a Internet en general es positivo para conseguir que visiten nuestra página, nuestro perfil o cualquiera que sea el punto sobre el que queramos focalizar la atención, pero… ¿Vale todo?

1. No postees cada 5 minutos. Ni cada 10.

Como alguien ha dicho que hay que postear para tener relevancia -y es verdad-, eres el tipo de persona que decide que va a hacerlo por la vía rápida. De vez en cuando te sientes inspirado y compartes una foto de un perro, una frase de autoayuda, la receta de unas croquetas y una protesta contra la subida indiscriminada del precio de la remolacha. Todo ello en 10 minutos. Acto seguido dejas de postear y no vuelves a darle caña hasta mañana, que subes una foto de las croquetas de la receta de ayer, otra frase de autoayuda con amanecer chungo al fondo, un enlace a un artículo de Pérez Reverte y un vídeo de gatitos (esta vez en 5 minutos, te estás superando). Pues esto es una castaña: resulta invasivo para cualquiera que te siga y le saturas, porque, de repente, ocupas su pantalla completamente y le haces plantearse automáticamente dejar de seguirte, ocultarte o borrarte como amigo.

2. No subas basura

Sí, sí. Puede sonar duro, pero cuando te da por compartir tonterías como sorteos en los que, “solo por compartir esto en tu muro puedes ganar un increíble MP9 con 8 hepturobytes y pantalla XXLGA” estás ensuciando las pantallas de los que te sigan porque, sí, es posible que sean tus amigos y quieran saber de ti, pero les estás metiendo publicidad en sus vidas. No te quejes si después te hacen menos caso, de repente, eres menos interesante.

3. No subas basura (2)

¿Ya lo he dicho? Sí, pero esto es otra cosa. Es más que probable que, con un mínimo esfuerzo, seas capaz de redactar con una soltura aceptable. Casi todo el mundo sabe que no eres Cervantes, pero expresarte con una coherencia mínima contribuye a que la gente te comprenda. Escribe bien, y claro. En realidad, el resultado de escribir mal te perjudica principalmente a ti y te hace parecer una persona descuidada. Eso puede que no te importe, pero si tienes una página o un perfil público y estás interesado en comunicar o vender alguna cosa, tu credibilidad pierde enteros cada vez que demuestras no saber lo que es una tilde o cuando b,v, o h no son letras sino enemigas mortales. No subas basura

4.  Deja de subir fotos de comida.

En serio, es estupendo saber que has comido potaje o que has ido a ese estupendo bar de tapas en el que te han puesto un bocadillo que parece el antebrazo de Hulk Hogan. Si solo lo hubieses contado tú, o solo lo hubieses contado una vez, sería divertido, pero cuando lo hace casi todo el mundo, bueno, es aburrido.

5. No estropees lo que no es tuyo

Tal vez pienses que eres un artista y una persona con un buen gusto especial, pero, claro ¿quién no diría eso de sí mismo? No puedes imaginar el daño que le causa a un autor que destroces sus fotos, ilustraciones o textos creando composiciones que a ti te parecen maravillosas pero que se dedican a cercenar obras ajenas. Si quieres hacer tus propias composiciones, emplea siempre tu propio material y no hagas sufrir a nadie. Por si la ética no fuese suficiente, que sepas que existe una cosa llamada propiedad intelectual que protege al autor. Aunque habitualmente no te vayan a denunciar por ello si es un perfil personal, si haces desastres en una página de Facebook o de Internet sí estás expuesto a que te obliguen a retirarlo y hasta a pagar indemnizaciones. Mona_Lisa_ruined_small

6. No seas ingenuo (sí, lo he dicho, pero esto es otra cosa) y compartas cosas que son mentira “por si acaso”

En esta ocasión quedas expuesto a que la gente sea consciente de tu ignorancia, e incluso te expongan públicamente al escarnio y choteo generalizado. Idioteces (también llamadas leyendas urbanas) como que el zumo de limón cura el cáncer o que la leche en brik se recicla son, como muchas otras historias, la manera idónea de aparecer como un perfecto cretino delante de mucha gente. Si es un perfil personal, tú pareces tonto. Si es una página de Facebook de una empresa u otra organización, parecéis una pandilla de impresentables.

7. No me etiquetes en tus tonterías y ni se te ocurra publicar en mi muro

Si quieres que preste especial atención puedes mandarme un mensaje, pero desde luego, no es elegante etiquetar a la gente en fotos, por ejemplo, solo porque quieras que las vean. Es bastante marrullero y se nota que lo que quieres es que tu publicación aparezca en el mayor número de muros, le pese a quien le pese. Pues bien, resulta bastante molesto, y eso puede hacer que la gente deje de seguirte o incluso se enfade contigo. Si alguna vez quieres publicar cosas en el muro de alguien, que es como la pared de su casa, pídele permiso.

8. Ahórrate las indirectas

El típico estado en el que uno habla de “alguien” y lo coloca públicamente es, probablemente, difícil de evitar, pero debes hacerlo. De verdad. No trae nada bueno, no interesa y no suele tener resultados reales: si quieres algo, llama a esa persona y dilo. Si no, déjalo estar.

9. No seas ingenuo copiando cosas y pensando que no te van a pillar

Es posible que en el colegio te funcionase, pero en el S.XXI, la gente es bastante más inteligente de lo que tiene por costumbre demostrar. Muchos -la mayoría- son educados y no te dicen que “esa frase tan brillante no es tuya, carahuevo”, pero lo piensan. Este consejo es especialmente aplicable a los que usan Twitter, pero también a mucha gente que baja fotos de Internet y las utiliza para promocionar su negocio o su web.

 Frases copiadas - Cosas que no hacer en Facebook

10.  Para de quejarte.

Oh, cuan triste es la vida. Mal me trata el mundo aunque no lo merezca. Sufrimiento, padecimiento por doquier yo vaya y golpes del destino. Dolor y desgracia. Pues no. Es lógico que compartas alguna cosa, pero esto es como el cuento de Pedro y el lobo. Si SIEMPRE te quejas, cuando de verdad te pase algo tus amigos/conocidos/colegas sufridores no serán capaces de distinguirlo.

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