El debate de Photoshop

No deja de ser una tontería matar al mensajero. Se ha hecho, figuradamente, toda la vida, y es una falacia como cualquier otra. Culpar a las herramientas del paradigma de mentira -por encima del concepto de fantasía- en el que está embarcada la publicidad desde hace años es como decir que la Gioconda es un cuadro magnífico merced a los pinceles que se emplearon.

Ahora bien, el problema que mucha gente plantea no es falso: la publicidad transmite una imagen idealizada que dista bastante de la realidad. El problema, en cualquier caso, no es la herramienta: la fotografía existe hoy en día y antaño había ilustraciones, que tampoco mostraban mujeres feas ni la textura real de la piel. No emplear el sentido crítico para valorar un mensaje publicitario es una atrocidad. En general, no emplear el sentido crítico para casi cualquier cosa me parece una atrocidad, pero cuando hablamos de que alguien te quiere vender algo, y tú sabes que es un mensaje para venderte algo, si no eres capaz de mantener ese pensamiento en la cabeza, en realidad, hay un problema mayor que el de no parecerse a las fotos de la publicidad.

¡Photoshop modifica el aspecto de las cosas!

En este punto, cualquier persona adulta que esté expuesta a la publicidad en el S.XXI debería ser capaz de asumir cuales son las reglas del juego: se muestra una realidad muy matizada. Igual que cuando se vende un coche, las carreteras suelen ser perfectas y los paisajes estupendos. Y no aparece en el coche el rascón que te hizo en el parking ese vecino que siempre llega borracho, ni el bollo que le hiciste a la carrocería contra esa columna (¿siempre ha estado ahí? ¿De verdad?). Personalmente, encuentro más grave el problema de mentir en hechos objetivos que no en modificar las fotografías. Pero claro, las mentiras son más delicadas: se suelen emplear seudoestudios que carecen de significación estadística real. Esto es, que son incluso más falsos que las fotos que enseñan, pero estamos más acostumbrados a comparar caras que muestras estadísticas.

Así, el debate no debería hacer hincapié sobre si se usa Photoshop o no, sino en si se está siendo básicamente honesto, o no. Photoshop es una herramienta asombrosa que se utiliza incluso en astronomía o en laboratorios químicos, que puede ayudar a mostrar detalles y mejorar muchas imágenes: en muchas ocasiones decir que una imagen tiene “demasiado Photoshop” sería como decir que para escribir un texto se han empleado demasiadas consonantes.

Mirando atrás para buscar referencias

En definitiva: antes de culpar a la herramienta deberíamos ser conscientes de que, si bien el retoque y la deformación de la realidad pueden ser abusivos cuando hablamos de la imagen, la publicidad nunca se ha caracterizado por ser un referente claro de la realidad.

¿Es la publicidad actual más engañosa que la de hace años? Veamos un ejemplo de 1901, aparecida en el Heraldo de Alcoy, en su número 1287. “Resultados maravillosos (…) en los casos de enfermedades del pecho”. Por economía de tiempo nos ahorraremos los detalles de la discutible influencia del aceite de hígado de bacalao en, por ejemplo, un cáncer de pulmón. Es evidente que las bondades de la Emulsión Española están exageradas. Y sin ápice de Photoshop. Podríamos culpar al interlineado, al uso de las mayúsculas o a la imprenta. Pero no nos acercaríamos más a la justicia que cuando culpamos a un programa de retoque fotográfico del estado general de la publicidad que, por otra parte, tampoco es que haya empeorado particularmente.

publicidad discutible heraldo de Alcoy 1901

Si te han gustado mis reflexiones te dejo un link por si necesitas fotografías para tu empresa o tu institución. O para ti. Y si quieres comentar, por supuesto, te agradeceré que des tu opinión.

 

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