¿El abejorro no puede volar?

A veces tengo la sensación de vivir al límite. Me entra la paranoia de si la gente está esperando a que me equivoque y diga alguna tontería para reprochármela. De alguna manera, lo que yo hago con nuestro analista, pero como el muy alacrán no mete el remo nunca, pues yo lo llevo mal. En cualquier caso, hoy comentaremos una historia muy corta y muy bonita que, por supuesto, es falsa como se espera de lo que traemos todos los jueves. Hoy, San Crispín de Viterbo, presentamos la abrumadora verdad del valiente abejorro que sí volaba.

Es un hecho comprobado que todos tenemos un punto puñetero. Hay gente más y menos incisiva, pero en general tendemos a poner el dedo en la llaga. Y hay otra cosa que nos gusta: defender al débil y ver como los grandes caen. La historia de David y Goliath. Así que esta historia nos encanta.

http://www.isasaweis.com/blog/14-esta-demostrado-aerodinamicamente-que-es-imposible-que-el-abejorro-pueda-volar-pero-el-no-lo-sabe

¿El abejorro no puede volar?

“Está demostrado aerodinámicamente que es imposible que el abejorro pueda volar, por su tamaño, peso y cuerpo… Pero él no lo sabe.”

Se dice que esta frase está escrita en las instalaciones de la NASA. Según las teorías de la aerodinámica, el abejorro no debería volar. Tiene un tamaño y un peso, en relación a la envergadura y movimientos por segundo de sus alas, que es científicamente imposible que pueda despegar del suelo, y menos aún mantenerse en el aire. Pero ahí está el abejorro, ajeno a todas estas leyes de la física, emprendiendo el vuelo cada día.

¿Quién ha dicho que no podemos conseguir lo que nos propongamos? Posiblemente sólo necesitemos desoír los “no puedes”, creer en nosotros mismos y ¡a volar! No se sabe con seguridad, qué tiene de cierto esta historia, pero es una motivadora reflexión para empezar el día, ¿no creéis? Vamos a ello, a batir las alas y ¡a volar!

Esta es la versión larga. La versión habitual suele incluir solamente el primer párrafo, y es todo un canto al inconformismo, al pensamiento lateral, a las ideas alternativas y al desafío a lo establecido. O no. En realidad solamente es repetir una tontería que se ha repetido muchas veces y que está más que desmentida desde hace años. En muchas ocasiones se complementa con una foto de un abejorro volando frente una planta, o una flor.

La frase parece tener origen en unas declaraciones del entomólogo francés August Magnan que se basó en los cálculos de André Saint-Lague, que decía que la fuerza de sustentación de sus alas sería insuficiente para permitir que un cuerpo con ese peso pudiera volar, ya que las alas serían demasiado pequeñas. El abejorro no podría volar según la aerodinámica o la física de vuelo (en concreto, es el teorema Kutta-Joukowski, que relaciona la fuerza de sustentación generada por un cilindro recto con la velocidad del fluido por el cilindro, la densidad del fluido y la circulación). Pero los cálculos estaban concebidos para un diseño estático, cuando en realidad, se trata de un diseño dinámico. Esto es, las alas del abejorro son insuficientes para planear, pero este animal no hace eso: aletea y así es como vuela. La cuestión es similar a la que pasaría con la superficie de las aspas de un helicóptero: desde luego que no valen para planear, pero es que nadie piensa que deban estar quietas para que vuele.

Hay una teoría análoga a esta con los saltos de los canguros, que teóricamente no podrían saltar, dado el enorme consumo energético que implica esta forma de desplazamiento. La solución, en este caso, está en otro factor que no se tuvo en cuenta: los músculos y tendones del canguro actúan como un muelle, recuperando una parte sustancial de la energía en cada salto.

Abejorro, por Wilder_Kaiser

Abejorro, por Wilder_Kaiser

Volviendo a abejas y abejorros, lo cierto es que pocos años después de las declaraciones de Magnan surgieron desmentidos que, sin embargo, no calaron en el público. Tal era la poesía de que fuese imposible: se difundía mucho más deprisa la sencilla mentira que la más complicada y, desde luego, menos literaria verdad. No ayudaba tampoco la complejidad de demostrar con modelos matemáticos basados en la mecánica de fluidos. En torno a 2001 Michael H.Dickinson conseguía desmentir finalmente el bulo y lo publicaba en Scientific American. En 2005 aparecería un nuevo artículo en el que colaboraba Dickinson junto a otros científicos donde se comprobaba no solo la posibilidad del vuelo de la abeja, sino la versatilidad de su sistema, que le permitía cargar pesos notables (en proporción a su propia masa) a largas distancias.

http://jeb.biologists.org/content/204/15/2607.short

http://www.pnas.org/content/102/50/18213.short

http://www.elcomercio.es/pg060103/prensa/noticias/Sociedad/200601/03/GIJ-SOC-136.html

http://rationalwiki.org/wiki/Bumblebee_argument

Esta historia la contamos el 19 de mayo de 2016 en La Noche es para Mí, en M80 Radio, con Miguel Coll.

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