Youtube haciendo limpieza

La mayor empresa del mundo dedicada a compartir vídeos ha decidido que eliminará miles de vídeos con contenido supremacista, racista, negacionista o neonazi. La nota se publicó el pasado 5 de junio de 2019 y a las pocas horas ya había unos cuantos creadores de extrema derecha criticando la medida porque sus vídeos habían sido borrados o se les había quitado la posibilidad de obtener ingresos.

Youtube está preocupado por conseguir que los contenidos tengan una calidad más alta y está promocionando el contenido más creíble. Esto está ocasionando que Trump y sus adláteres estén acusando a la compañía de San Bruno de censurar las opiniones de extrema derecha. Acusaban también a su matriz, Google. Aunque esto no tenga una base estadística demostrable (de hecho, está demostrado en el caso de Google justo lo contrario, que son muy equilibrados ). Ahora bien, el debate está aquí: una compañía privada no censura, sino que toma sus decisiones para optimizar sus beneficios con toda legitimidad. Pero si tenemos en cuenta el porcentaje de mercado que ocupa Youtube podemos pensar que ejerce, de facto, casi como un servicio público.

Youtube haciendo limpieza Porcentaje de mercado de Youtube en vídeos online, 2019.
Porcentaje de mercado de Youtube en vídeos online, 2019.

Los datos son esclarecedores. Si no estás en Youtube, tu relevancia -en cuanto a la audiencia de vídeos- puede ser insignificante. Y esto es solamente el share de mercado, porque si vamos más allá en aspectos como ingresos, la cuestión se agrava. Así que la cuestión es importante: si alguien es tan grande como para parecer un servicio público, debería establecerse de manera neutral, entienden Trump y los suyos, y no discriminar el contenido que ellos crean. Aunque para todos los demás sea evidente que es basura destinada a la manipulación, porque ellos piensan lo mismo de todo el resto de los vídeos que hay colgados.

Youtube haciendo limpieza

En realidad, no deja de ser lógico que unos y otros defiendan su postura, y en realidad, siempre acaben acusando a Youtube de comportarse en contra de sus intereses.

Frecuentemente, lo hace. Youtube no tiene unas reglas y criterios exactamente claros sobre qué prohíbe y qué no. No los tiene porque, pensémoslo bien, proporciona servicio a todo el mundo con, atención, unos 2.800 empleados. ¿Cómo discrimina entre unos vídeos y otros? Con algoritmos, fórmulas matemáticas. Si lo hiciese con personas no estaría exento de fallos, seguro, pero podría ser distinto. Pero no es práctico. Imaginemos que un directivo de Youtube detecta que están sufriendo demasiadas quejas porque hay muchos vídeos falsos. Modifica uno de los parámetros del algoritmo, y se banean más vídeos de este tipo. Se corrige casi instantáneamente. Pero si cuentas con 15.000 personas, hay interpretaciones, formación y costes. Así que su rentabilidad se ve dañada.

Así, el sistema de «justicia» de estas empresas depende de la precisión de sus algoritmos de inteligencia artificial para hacer la limpieza correspondiente. No son los únicos: webs como 500px o DeviantArt son mucho menores y hacen lo mismo y cuando el afectado recurre se replantea la cuestión. Esta información sirve, después, como realimentación humana del algoritmo, que se va corrigiendo colaborando con humanos para mejorar. Pero hay imperfecciones, así que se llevarán un montón de contenido por el camino. Vamos a limitar un poco la libertad de expresión a cambio de criterio. Nos vamos a la paradoja de la tolerancia de Popper: para mantener una sociedad tolerante debes ser intolerante con la intolerancia.

¿Cómo se comportaba Youtube?

Pero en general, Youtube ha preferido, hasta ahora, ser muy permisiva con los vídeos que elimina. Cada uno suele suponer algún tipo de ingreso o puede suponerlo en el futuro, de manera que se ha ganado una fama de ser poco dura con vídeos extremistas.

La cuestión entonces, es, ¿una compañía con una posición en el mercado debe poder comportarse con los mismos criterios que otra que tiene que competir con todas las demás? Existen, en numerosas legislaciones, empezando por la estadounidense, normativas antimonopolio porque estos son lesivos para los intereses de los consumidores. En Estados Unidos todo el arco político está concienciado de los problemas que representan, hoy en día, Google, Amazon o Youtube.

Lo único que parece ser probable es que las compañías tecnológicas han acabado despertando a los dinosaurios que, con unos cuantos años de retraso, empiezan a plantearse acciones para limitar el poder de estas empresas. Se avecina una lucha de titanes.

Soy Sergi Albir. Cuando no cuento rollos de posicionamiento, SEO, o redes sociales, hago fotos. Afortunadamente para todo el mundo, eso es la mayoría del tiempo. Si necesitas que te ayude a posicionar tu web, o que haga fotos, o algún otro tipo de contenido, un mensaje a sergi@archerphoto.eu es una buena manera de contactar conmigo.

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