Cartas en cadena: la suerte está echada

Una vez más, bienvenidos al maravilloso mundo de las leyendas urbanas. Hoy, traemos una de las cuestiones que más suenan a viejuno y rancio del universo. Las cartas en cadena. En realidad, no es que haya trabajado mucho, ni que sean exactamente una leyenda urbana en sí misma (pero sí la historia que cuentan) sino que vamos a recopilar algunas, porque siempre me han molado infinito.

Una de las cartas en cadena que le llegó a casi todo el mundo fue la famosa leyenda de la peseta. Se enviaba una carta con una peseta pegada, habitualmente con celo, y se decía que debías enviar la misma carta a 10 personas. El hecho es que, al recibir la carta te hacías acreedor de toda la fortuna universal, siempre y cuando volvieses a hacer lo mismo. Si no, mal. Muy mal.

Cartas en cadena

He estado buscando, pero no he encontrado ejemplos, de manera que he empleado el sistema de Generación de Arquetipos Arbitrarios Relevantes (o lo que es lo mismo, me la he inventado) para conseguir el siguiente:

Has recibido la peseta de la suerte. Ahora está en tu mano enviar diez pesetas de la suerte a otras tantas personas que conozcas y proporcionarles toda esta fortuna. Debes hacerlo. Si no lo haces, una enorme cantidad de desgracias caerán sobre ti, sobre tu familia, tus amigos y alguna gente con la que te cruzas en el metro y no te cae mal. Fernando Gómez, de Valencia, no envió las diez pesetas de la suerte y al cabo de tres días se le incendió la casa, se le gripó el coche y su novia le puso los cuernos con el capitán del equipo de petanca de la selección holandesa. Mari Carmen López, de Badajoz, se retrasó doce días en enviar las pesetas y vio como moría toda su familia, sus 15.000 cabezas de ganado y un geranio que le había costado dos años que saliese. Esto es totalmente verdadero.

 

Cartas cadena

Un ejemplo parecido, más real es este, pero actualizado a los tiempos de hoy en día:

“ESTAS LEYENDO ESTO NO DEJES DE LEER O MORIRAS. 1. Cierra tu puño. 2. Di el nombre de tu amor. 3. Di el nombre de un dia de la.semana. 4. Di tu nombre… 5. Abre tu mano. 6. Pega esto en otros 15 comentarios y el dia que dijiste (paso N3) te va a decir que le gustas y te va a pedir que sean novios. SI RECHAZAS ESTO TE VA A IR MAL EN TUS RELACIONES ESTOS ULTIMOS 3 AÑOS! Ojo esto es cierto”

En algunas de estas cartas, se nos decía que siguiésemos exactamente las instrucciones, que pusiésemos nuestro nombre al final de una lista que había en la carta, que enviásemos a los diez primeros y que en unos 60 días nos llegaría una cantidad impresionante de dinero. No hay ni medio ejemplo de que esto sucediese, evidentemente. Había otras, que yo no he llegado a ver en castellano, en las que, con un poema de por medio, nos prometían conseguir el amor de la persona deseada. También había alguna otra con motivos religiosos (“No envíes dinero, la fe no tiene precio”).

He leído alguna web donde se atribuye la culpa de estas cartas a Carlo Ponzi, un emigrante italiano que en 1920 se convirtió en uno de los estafadores más notables de nuestra época. El esquema Ponzi es, básicamente, un negocio en el que el organizador ofrece altas rentabilidades que se pagan con el capital que llega de los inversionistas posteriores, atraídos por lo mucho que se paga a los primeros. El esquema se va expandiendo pero no tiene ninguna base real, de manera que, cuando acaban llegando las autoridades todo el negocio se pone en evidencia. Para ese momento, el organizador suele haber huido. Ponzi no lo hizo, y de hecho, cuando lo pillaron, confesó que le habían timado de una manera similar en Canadá. Así que ni siquiera inventó el sistema.

Un esquema Ponzi, aunque se parezca, no es un negocio piramidal, porque el organizador actúa como punto central para las víctimas y tiene contacto directo con ellos. La manera de atraer a la gente es ofrecer rentabilidad procedente de información privilegiada o algún otro sistema que no se explica bien.

En realidad, confundir la difusión que tienen estas cartas, que sería, en caso de de cumplirse a rajatabla, una simple progresión geométrica con un esquema Ponzi es hacerse un lío gordo, gordo, gordo, o, también, escuchar campanas y no saber por dónde.

Un buen montón de ejemplos, pero en inglés, aquí:

http://www.cs.rutgers.edu/~watrous/chain-letters.html

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