La zafia falacia de la cebolla medicinal

La vida es maravillosa. Si uno investiga un poco por Internet puede descubrir de todo. Muchísimas cosas que jamás hubiésemos encontrado. Entre ellas, la cura a muchas enfermedades importantes con métodos naturales. Hoy, San Modoaldo de Tréveris y Santa Rictrudis de Marchiennes, presentamos: la zafia falacia de la cebolla medicinal.

Lo dicho. En un planeta con casi seis mil millones de habitantes, tenemos un montón de enfermedades y un montón de médicos y científicos trabajando para conseguir curarlas. Sin embargo, la solución para las más importantes suele encontrarse en blogs de gente que ni siquiera es capaz de escribir tres líneas sin faltas de ortografía y/o sintaxis. En este caso he encontrado un caso en el que se cuenta uno de estos rumores pero han puesto hasta tildes. Esto no le da más veracidad al asunto, pero los ojos duelen menos.

Veamos un ejemplo (tomado de http://slideplayer.es/slide/1020816/)

En 1919 cuando la gripe mató a 40 millones de personas había un médico que visitaba a muchos granjeros para ver si los podía ayudar a combatir la gripe. Muchos de los granjeros y sus familias la habían contraído y muchos habían muerto. Muerto.

El médico llegó a una granja y para su sorpresa, todos estaban muy saludables. Cuando el médico les preguntó que cosa diferente estaban haciendo, la esposa respondió que ella había colocado una cebolla sin pelar en un plato en las habitaciones del hogar.

El médico no lo podía creer y pidió si le podían dar una para ponerla bajo el microscopio. Ella le dio una, y el médico encontró el virus en la cebolla. Obviamente, había absorbido la bacteria manteniendo saludable a la familia.

También escuché esta historia de mi peluquera. Ella me contó que hace varios años muchas de sus empleadas caían enfermas con gripe y sus clientes también. Al año siguiente ella colocó varios platos con cebollas en el local. Para su sorpresa nadie de su equipo cayó enfermo.

Le mandé esta información a una amiga en Oregón, quien colabora conmigo regularmente con material sobre salud. Me contestó con ésta interesante experiencia acerca de las cebollas:

No sé acerca de la historia de los granjeros pero, sí sé que contraje neumonía y, demás está decir, estuve muy enferma… Me topé con un artículo que decía que había que cortar ambos extremos de una cebolla, pinchar con un tenedor en uno de los extremos y colocarla en un plato al lado del paciente a la noche. Decía que la cebolla se volvería negra a la mañana por los gérmenes… Dicho y hecho, sucedió tal cual… la cebolla estaba hecha un desastre y yo comencé a sentirme mucho mejor.

Otra cosa que leí en el artículo es que cebollas y ajos diseminados en las habitaciones salvaron de la peste negra a muchos hace años. Tienen poderosas propiedades antibacterianas y antísépticas.

La moraleja de esta historia es: compre unas cebollas y colóquelas en platos sin pelar por toda su casa. Si trabaja en un escritorio, coloque una o dos en su oficina o bajo su escritorio o arriba de algo por ahí. Nosotros lo hicimos y nunca contrajimos gripe.

La cebolla le ayudara a usted y a sus seres queridos a no enfermarse, y si le da gripe, ésta podría ser más leve… Sea lo que sea… ¿Qué tiene para perder? Sólo unos pesos en cebollas!!!

Curiosamente, la historia de la cebolla lleva unos 100 años dando vueltas y sin embargo, no parece que la sabiduría popular haya conseguido eliminar ni medio caso de gripe.

La gripe de 1918, que duró hasta diciembre de 1920, mató a medio millón de personas en Estados Unidos, y de 50 a 100 millones de personas en todo el mundo (del 3 al 5% de la población mundial). Se trata de una de las pandemias más importantes conocidas. Curiosamente, esta gripe fue conocida como la gripe española.

El motivo es bastante curioso: en tiempo de guerra (era la Primera Guerra Mundial) las potencias participante, con intención de mantener la moral, falsearon deliberadamente las cifras de muertos. En España, potencia neutral, los periódicos estaban dando las cifras auténticas, así que parecía que en nuestro país tenía especial importancia. Así que se denominó gripe española.

En cualquier caso, uno de los brotes posteriores, el de 2009 volvió a sacar antiguos rumores y este de la cebolla es uno de los más notables: no hay nada en la cebolla que la haga actuar como “esponja de virus”. No hay referencias al médico que encontró el virus en la cebolla. Ni de la familia, pero la historia de la amiga de Oregón también está disponible con gente de Arizona. Y hay versiones escritas desde 1900 (Chamber’s Journal). En 1913, en LA Times, también había referencias.

El mismo concepto de que la cebolla pueda atrapar un virus es bastante absurdo: si le preguntamos a algún biólogo nos dirá que un virus necesita un huésped en el que desarrollarse y no es factible que los virus salgan del cuerpo y se autopropulsen hasta una cebolla y se queden allí. Pensemos en un organismo microscópico acelular que no tendría manera de ni siquiera detectar la cebolla, orientarse y encontrarla, y mucho menos de moverse fuera del cuerpo y saltar dentro. Conste que no es mi campo, pero uno tiende a pensar que si los médicos pudiesen atrapar virus con cebollas el mundo sería bastante más sencillo.

Finalmente, hasta 1933 no se pudo demostrar que la gripe del 19 era un virus, porque los microscopios no eran suficientemente potentes, así que la veracidad de la historia es aún menor. https://en.wikipedia.org/wiki/History_of_virology

Otro día contaremos más apasionantes propiedades de la cebolla, capaz también, según otros iluminados de parecida credibilidad, de curar el cáncer. Los amantes de la cebolla, amigos, no tienen límite.

http://hoaxes.org/weblog/comments/left_handed_whopper

Cebolla y cáncer: http://aquiidetodoparatii.blogspot.com.es/2016/04/no-lo-creeras-cebolla-el-super-alimento.html?m=1

http://www.snopes.com/medical/swineflu/onion.asp

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